Sin ánimo ni pretensión de hacer un análisis psicológico a través de los dibujos de nuestros alumnos, queremos compartir con vosotros tres imágenes que son resultado del trabajo de retrato que hemos hecho con ellos y ellas. Se trata de desarrollar el trabajo de observación, animando al alumno a definir los rasgos que caracterizan a su compañero de clase. Las edades están comprendidas entre los 6 y los 11 años de edad.
Estas tres imágenes representan tres ciclos evolutivos en la forma de mirar y representar. En general los dibujos de los niños de 6 años son idealistas. Dibujan al personaje rodeado por las cosas que les gustan a ellos mismos, dejando huella de sus preferencias personales. En este caso nuestra alumna Berta dibuja a una compañera riéndose, mostrando sus dientes, cercana a una tienda de mascotas con perros y gatos. La mayoría de los alumnos de 1º de Primaria no necesitaron pararse a observar el rostro del retratado, más que para fijarse en rasgos de la indumentaria o del peinado.
A los 8 años comenzaron a trabajar la observación, manteniendo la visión frontal del modelo. En el caso de esta segunda imagen, nuestra alumna Nora retrató a su compañera Alicia observándola detenidamente. Hizo el intento de retratar su cara redondeada y buscar sus rasgos orientales. Representó fielmente el cabello oscuro con flequillo de su compañera Alicia.
A sus 10 años nuestra alumna Paula fue capaz de sorprendernos gratamente, rompiendo la visión frontal del modelo. La ruptura de la frontalidad en el retrato supone un esfuerzo conceptual para representar la perspectiva del rostro, la inclinación del eje frente-barbilla y la dirección de la mirada. Dibujos como éste nos dan la señal de que la alumna tiene un enorme talento artístico y grandes dotes de observación del mundo que le rodea. Pequeños hallazgos como éste siempre son gratos para una profesora de Arte. Esperamos que les gusten tanto como a nosotras.