Esta canción de José Luis Perales ilustra cómo las actividades del ocio que realizamos hablan de nosotros, y completan nuestra identidad. Los filósofos griegos afirmaron que es durante el ocio cuando nos hacemos verdaderamente humanos por poder dedicar tiempo al desarrollo de uno mismo: al aprendizaje y a las artes, entre otros. La experiencia de vivir tiene lugar en el tiempo, y éste es tan escaso que tenemos que escoger cuidadosamente lo que hacemos con él. Nuestro tiempo de ocio bien empleado influirá en nuestra calidad de vida.
A través de la práctica del arte se desarrollan metas que dan sentido a la existencia, y nos anima a utilizar nuestra mente a pleno rendimiento. Crea orden a nuestra conciencia, moviendo nuestro pensamiento y nuestra creatividad hacia cualquier ámbito, incrementando a su vez nuestra autoestima. Los talleres de arte son una actividad estupenda para todas las edades. Nuestros alumnos de edad adulta descubren facetas de sí mismos que desconocían. Muchos alumnos dibujan mejor de lo que pensaban, o bien dibujan fatal pero tienen un alto sentido de la armonía cromática. En nuestro taller se aprende a mirar. Educar la mirada es importante para gozar el día a día, creando disfrute en la belleza de lo cotidiano. 

Todos los niñ@s dibujan en casa en su tiempo libre. En nuestros talleres aprenden nuevas técnicas, nuevos procedimientos y a ampliar su repertorio visual, dándoles ideas para estimular su creatividad. En la generación de las nuevas tecnologías demostramos que la experiencia vivida en tres dimensiones seguirá teniendo cabida en una nueva sociedad. 
Estamos entrando en el Otoño, un momento idóneo para sumergirse en los terrenos del arte. Nuevos propósitos, un rato semanal para uno mismo, evadiéndose de las ocupaciones y problemas cotidianos. Una oportunidad de descubrir tu potencial, la mejor versión de ti mismo. ¡Anímate, que es el momento!